Revista “Mercado Colón”

Portada de la revista "Mercado de Colón" de diciembre-febrero

Portada de la revista “Mercado Colón” de diciembre-febrero

Con cierto retraso, pero como nunca está de más acercar productos culturales valencianos (“de la terra”) a los curiosos lectores, os dejo el enlace de la revista “Mercado Colón”, publicación trimestral en la que colaboro y que ofrece la oportunidad de abrir las puertas de este símbolo de la arquitectura modernista de la ciudad del Turia, de conocer sus comercios y las diversas actividades lúdico artísticas que desarrollan entre sus impresionantes fachadas de fábrica de ladrillo, su característico trencadís y bajo sus cerchas y arcos de celosía metálica. Pronto dispondréis también en formato digital de la segunda edición de la revista (marzo-mayo)

Pincha aquí para acceder a la publicación de diciembre-febrero.

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El limbo atemporal

Paloma Gómez desmonta, observa y comparte su arte. Fuente: Paloma Gómez

Paloma Gómez desmonta, observa y comparte su arte. Fuente: Paloma Gómez

RETRATOS DEL TIEMPO

Paloma Gómez Carrasco

Del 13 diciembre de 2012 al 30 enero de 2013

Arquitectura Ruzafa. Sala Expo

De lunes a viernes, de 12 a 14 h. y de 18 a 20 h.

C/Puerto Rico, 28. Ruzafa, Valencia

 

“Nuestra presencia es subjetiva cuando el tiempo pasado o imaginario ocupa sitio en nuestro presente”. El tiempo es un elemento que fascina a Paloma Gómez y con esta frase lo refleja de forma cristalina. “Retratos del tiempo” es la última exposición de la artista chilena en la Sala Expo de Ruzafa, en la que plasma sobre el lienzo diferentes fotografías mentales para que puedan ser interpretadas por cada visitante.

Porque cada realidad es individual: la fragmentamos, la dividimos en pasado, presente y futuro, la compartimos, la imaginamos, la interpretamos. Pero no existe una realidad igual para dos personas y esta es la razón de ser de “Retratos del tiempo”. Gómez lanza pensamientos, recuerdos, sentimientos, creaciones nacidas del subconsciente, también de lo irreal, para que los visitantes tengan la oportunidad de maquinar su propia percepción de las diferentes obras pictóricas. Cada persona gestiona su tiempo y moldea su realidad de una manera concreta y con ella sus experiencias y vivencias. Esto le permite crear su propia imagen del cuadro y poder compartirlo con el compañero de al lado, cuya apreciación le habrá aportado unos matices perfectamente combinables con los suyos. He aquí el maravilloso poder del arte, capaz de transformar lo burdo en magistral, pero también la belleza en horror, en función de la óptica que lo contempla.

Construcciones figurativas y abstradas centradas en la figura humana. Fuente: Paloma Gómez

Construcciones figurativas y abstractas centradas en la figura humana. Fuente: Paloma Gómez

Las construcciones figurativas y abstractas de Gómez se centran en la figura humana, la cual despieza, cual médico forense, para realizar un intenso análisis de contenido y de continente. Desmonta, observa y comparte. Así trabaja la artista chilena, que se aplica su metodología a ella misma a través de su cuaderno de bitácora (www.palomagomez.net), en el que se desnuda profesionalmente ante los amantes del arte: se muestra trabajando, ofrece el principio y el final de sus obras, los cambios que se producen desde su ideación hasta su madurez. La fragilidad del artista al descubierto.

Hay encanto estos días en la Sala Expo. No se exhibe una colección de obras más al uso con las que conseguir relaciones mercantiles vacías. Gómez ha impregnado cada lienzo de su vista, su olfato, su gusto, su tacto y su oído para ofrecer una parte de su realidad o de su imaginario y con ello preguntar: “¿qué ves tú?”. Porque el arte permite crear estados cambiantes, sin pasado, presente, ni futuro. Un limbo atemporal. Colores, formas, matices indefinidos, historias volubles marcadas por una sensibilidad y una calidad creativa sin límites.

De salmón navideño

Plaza Mayor de Madrid. Fuente: johnnytravelerblog.com

Plaza Mayor de Madrid. Fuente: johnnytravelerblog.com

Cuando te decides a aprovechar el esperado y necesario puente de diciembre para viajar a Madrid debes ser consciente de que el camino en coche, autobús o tren no te conduce a un destino caracterizado por el descanso y la tranquilidad, sino a uno para el que se requieren clases de buceo con las que aprender a aguantar la respiración. Sí, en estos días por la capital española no se camina, se bucea entre las masas de abrigos, bufandas y gorritos vergonzantes.

Pero todo sea por disfrutar de la Navidad. Que digan los más puristas católicos apostólicos que la Biblia no habla en ningún momento de celebraciones ostentosas marcadas por piques nada altruistas de regalos impresionantes. Que protesten los más “verdes” por el importante malgasto energético que se produce en las grandes ciudades y la extensa duración de una fiesta a la que dan el pistoletazo de salida El Corte Inglés y Mercadona ya en noviembre. Que sí, que todo es cierto, pero a mí las navidades me gustan. Es un hecho incorregible en mí y no tengo ninguna intención de que cambie.

Cierto es que el Ayuntamiento de Madrid sigue ostentando demasiado sus fiestas navideñas, a pesar de la actual crisis. Incluso me aventuraría a pensar que Ana Botella ha colocado gorritos coloridos y destellantes sobre las personas que mendigan por la Gran Vía para mantener todo acorde al estilo sobrecargado de la Navidad. Pero para mí es una fiesta que potencia la creatividad de los estudiantes (acabamos realizando artículos sobre ella), acrecienta la bondad y el recuerdo familiar (hipócrita, pero recuerdo) de las personas y sacan a la palestra televisiva películas y canciones de temática tradicional de excelente calidad (obviamente hablo de las clásicas) que regalan la vista y los oídos de los telespectadores.  

“La gran familia” (¿veis? Me acaba de pasar), una de esas películas tiernamente ñoñas que me inundan de recuerdos y que obligaron a superar mi timidez de un plumazo para, al llegar a la conocida Plaza Mayor de Madrid, gritar como si mi alma interpretativa se fuera en ello: “¡Chencho!” y traer de nuevo a la vida durante un segundo la voz ronca del gran actor Pepe Isbert. No pude evitar ilusionarme al contemplar los trabajados puestos que la plaza contenía, llenos de bolas para el árbol de plástico de todos los colores y variados grabados, figuritas y edificios en miniatura para el Belén que representan cada año los rincones más insospechados de la ciudad cisjordana, como si de un pequeño Gran Hermano a escala 1:20000 se tratara.

¿Y qué calentito se bucea por la calle Fuencarral con tanta gente caminando a diferentes ritmos? Sobre todo si eliges interpretar el papel de salmón de río que intenta atravesar la marabunta a contracorriente y evitar ser pescado por el osezno promotor de turno. Ahí sí que hay roce. Este salmón ha conseguido sobrevivir al tradicional puente de diciembre y ha regresado a la ciudad del Turia con ganas de volver el próximo año. Aunque tendré que retomar las clases de buceo para entonces.